Bajar de peso ¿con una dieta sin harinas?

dieta sin harinas

Junto con los 30 llegó mi obsesión con la vida sana, o el intento de vida sana. Ya les he contado, hace varios años, que en mi primer embarazo tuve diabetes gestacional. Aunque, después del parto, volví a hacerme la curva y dio perfecta, incluso durante mi segundo embarazo. Pero el fantasma de que, a partir de los 30, mis probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 son un 50% más altas que las del resto de los mortales, siempre esta. Por eso la idea de la vida sana.

La realidad es que cuando cumplí 30, por allá por el lejano 2015, y con más de 10 kilos arriba de mi peso ideal, comencé una dieta con la intención de que, más que dieta, sea un cambio de vida. En su momento funcionó. Bajé 13 kilos, llegando al impensado peso de 53, y descontando, si no me hubiera topado con las fiestas de fin de año. Sé que parece poco, pero soy un minion, mi peso ideal esta entre 48-50 kg, aunque creo que la última vez que pesé menos de 50 aun no tenía la mayoría de edad. Cómo sea, los 53 para mi eran más que ideal. Poco duraron, en mis primeras vacaciones luego del descenso, la dieta y vida sana quedó en el olvido. Nunca más pude retomar. Dos años me llevó recuperar el peso perdido. Para fines de 2018 ya lo había superado. 67 kilos con 1,50, realmente era un globo.

Hace como un año que viene rondando la idea de abandonar las harinas y el azúcar. Hasta me había unido a un grupo de Facebook sobre el tema. Luego me salí porque realmente sentía que no era para mi. Pero este 2019 mi meta volvió a ser la vida sana. Venía tan excedida de peso y comiendo tan mal que sentía que debía hacer un cambio de rumbo brusco, algo así como una desintoxicación. Así fue como arranqué, allá por enero, probando con la Dieta Scardale. Para aquellos que no la conozcan, es una dieta en la que casi no se consumen carbohidratos y tan hipocalórica que sólo se puede hacer por dos semanas, aunque con la promesa de que bajas algo así como 8 kilos en esas dos semanas. Baje, claro, más que por la dieta, considero que fue por la escasa ingesta de calorías. Pero fueron sólo 3 kilos, bastante lejos de lo que la dieta prometía, y demasiado poco para el tremendo sacrificio. Sobre todo, considerando que, con una dieta bastante menos restrictiva, he logrado bajar un kilo por semana. Así que, en mi opinión, esa dieta no valía la pena. Además, volví a recuperar el peso, aunque la verdad no quise volver a subirme a la balanza.

Entonces volví a la idea de dejar las harinas, aunque sea, reducirlas y hacerlo gradual. Comencé por junio o julio. Con muchas ideas y vueltas, con muchas fiestas de por medio, incluyendo la comunión de mi hijo mayor, en la que, como corresponde, comí de todo. Y aquí estoy, hoy clavada en 60 kg, 7 kilos abajo que a principios de año:

Aun no logro dejar las harinas del todo, pero estoy animándome a probar recetas sin harina. Estoy dos o tres días sin harina, para luego volver a caer en la tentación, pero siempre volviendo a empezar. Las pastas de los domingos son un problema, supongo que es algo que no podré evitar. Es difícil cuando tenés hijos a quienes cocinarles, la verdad no quiero que ellos se vean obligados a hacer la dieta conmigo. Pero aquí me ven, leyendo las etiquetas de los productos antes de comprarlos en el mercado. Realmente me sorprende lo difícil que es encontrar productos sin harinas o azúcar.

La realidad es que no pienso dejarlas para siempre, considero que no esta bueno evitar ningún alimento, a la larga es peor. No está mal si de repente tengo ganas de una medialuna, no pasará nada si la como de vez en cuando, si me doy un permitido. La idea es reducir las harinas hasta donde sea posible. Pero tampoco me voy a privar de probar bocado si acaso tengo una fiesta o un cumpleaños.

La verdadera idea de reflotar este blog es para usarlo como una bitácora, un día a día (semana a semana, mes a mes… o lo que me de el tiempo a escribir) de este cambio alimenticio que estoy intentando. Irles contando como van las cosas y, quizás, hasta darles tips o mostrarles recetas que me han funcionado. Es una forma, también, de evitar abandonar esta idea que quiero que se convierta en un modo de vida. Y, además, porque amo escribir, claro jaja. Por eso me da igual que tanta gente me lea, no voy a obsesionarme con el SEO ni con las visitas… para eso tengo mi página principal. Pero, la verdad, extrañaba escribir a lo bobo, porque si, sin pensar en palabras claves o «lo que la gente quiere leer»


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2 comentarios

  1. […] sé que piensen ustedes, pero para mi la parte más difícil de dejar las harinas es no comer pan. Pues, bien, esto de dejar las harinas es a medias. Si bien al principio las había […]

  2. […] decidí incursionar en este mundo de la comida saludable, (en mi quincuagésimo intento), decidí volver a probar todas esas comida que en mi adolescencia o […]

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