Armando el arbolito


8 de diciembre de 2014. La vida es un ciclo contante, todo vuelve, todo se repite. Lo curioso, es que cuando sos mamá, todo parece repetirse más rápido de lo que esperás, más rápido de lo que deseas. Es como si el tiempo, de repente, fuera a la velocidad de la luz. Y pensar que, cuando era chica, y deseaba que llegara diciembre, parecía que tiempo iba en carreta, y que el caballo estaba viejo y enfermo.





Cuestión es que ya estamos a diciembre. Cuestión que ya es hora de desempolvar el viejo árbol de plástico y los adornos brillantes, las boas y las campanas navideñas  Es hora de darle la bienvenida al niñito que duerme en el pesebre y al señor de barba larga y sonrisa tiernas que llega con demasaido abrigo para las calurosas navidades de este lado del mundo.





¿Qué? ¿Cómo? ¿Hoy se arma el arbolito? ¿Hoy empezamos a prepararnos para la Navidad? Pero si hace tan poco que terminamos de guardar los últimos adornos decembrinos. Pero si parece que fue ayer que armaba el arbolito, ilusionada por las primeras fiestas de Sapito Mayor, al dope, porque él ni siquiera entendía que pasaba a su alrededor. 



Hoy en día, Sapito Mayor ya pregunta cuanto falta para la navidad y se emociona al llegar a un shopping y ver todo decorado de verde, rojo y dorado. Y espera con ansias la tradicional foto con Papá Noel, que se toma año tras año, desde que tenía 6 meses. Y ahora, ya prepara su lista de pedidos para el señor barbudo.





Hoy en día, El Segundo Sapito, aunque todavía es pequeño para comprender del todo lo que está pasando, se emociona al ver las decoraciones navideñas y las luces de colores, y señala con una sonrisa de oreja a oreja. Es por ese, que desde aquel día que visitamos ese shopping tan importante de zona norte y los vimos al pibito tan emocionado con todo lo nuevo que veía, todo el decorado que para él era una novedad, esperaba con ansias que llegara este momento, para ver su rección cuando viera que esas decoraciones tan bonitas y esas luces tan brillantes también están en su casa. 





Si, lo esperaba con ansias, como en aquella lejana infancia, en la que el sólo hecho de sacar las decoraciones de sus casas me provocaba una tremenda emoción, en la que quería ayudar a toda costa, aunque terminara enredando las luces (si es que se pueden enredar más de lo que se enredan estando cuidadosamente guardada) y pusiera todos los adornos en el mismo rincón del arbolito.




¿Y valió la pena? Claro que si







Tal vez no sea el mejor arbolito, pero es mi arbolito. Y,aunque todo los años se ve exactamente igual, a pesar de respetar la tradición de comprar, todos los años, un adorno nuevo, siempre es diferente. Cada año es diferente, porque cada navidad es diferente. Cambian los sueños, los deseos para el año entrante, los pensamientos, las esperanzas… Hasta cambia la familia, o hay nuevo amigos.







Así quedo mi arbolito este año, así el pesebre. Lucen tal como el año pasado, pero con todos los deseos de que estas fiestas sean mucho mejores. Y con los sueño intactos, las esperanzas de que el año entrando será aun mejor que este, y que podremos lograr todos esos proyectos que tenemos como familia.





El año se los pasa volando, se nos termina demasiado rápido, no podemos creer que ya estamos s diciembre otra vez. Pero vamos a disfrutarlo al 100%. Porque, quizáas las fiestas no sean lo que esperamos, quizás la Navidad nos sea totalmente indiferente, pero están ellos. Y sólo quiero que, para ellos, estás fechas sean tan especiales y tan mágicas como lo eran para mi…







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